Érase una vez, como cada año, que las personas que forman parte de todos los centros de GSR se reunieron en un lugar común. Venían de Legazpi, Bilbao, Aretxabaleta, Lodosa, Sopuerta, Egia, Otxandio, Bernedo… con sus acentos, sus historias y sus ganas de encontrarse. Así comenzó la Jornada Anual de GSR, un día para parar, mirar(se) y recordar por qué cuidamos. Porque cuidar no es solo asistir, es también acompañar, estar presente, compartir silencios y celebrar lo cotidiano.
La primera en abrir el camino fue Marije Goikoetxea (CEIS general), que nos habló de cuidar una vida cotidiana con sentido.
Luego llegó Olaia Arana (CEIS Gipuzkoa), que nos enseñó que escuchar la vida es clave para cuidar mejor.
En una mesa llena de voces diversas, como la de Nekane, residente de Zure Etxea Sopuerta, entendimos que el cuidado se construye entre todas y todos.
Más tarde, Blanca Moratinos y Nuria Pastor (CEIS Álava) nos invitaron a pasar de la asistencia al vínculo, y a descubrir otra ética del cuidado. Juan Cruz, residente de Aretxabaleta nos contó como hacerlo.
Desde el CEIS Bizkaia, Juana Aza nos recordó la importancia de estar presentes incluso en el último cuidado, cuando todo se vuelve más delicado y más humano.
Y para cerrar, María Gardoki y Lucía Gojenola nos regalaron un momento íntimo: un taller de autocuidado para redescubrir la belleza de lo cotidiano. Fue una jornada viva, sentida, llena de aprendizajes que no caben en un programa, pero sí en el corazón. Porque cuando las personas que cuidan se encuentran, se reconocen y se cuidan entre sí… entonces, sucede la magia del cuidado. Gracias a todas las personas que lo hicisteis posible. Seguimos caminando, juntas.